jueves, 20 de octubre de 2016

La tremenda complejidad del Ajedrez muchas veces nos sorprende y nos supera, pero de repente encontramos algunos -como Capablanca- que lo hace todo tan sencillo y nos sorprende mucho más. La simplicidad es una gran virtud pero requiere trabajo duro para lograrla y educación para apreciarla. La complejidad es tu enemiga. Cualquier tonto puede hacer algo complicado. Lo difícil es hacer algo simple.
 

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